28 ene. 2013

Si tienes sed...


Cuentan que una vez un hombre viajaba por el océano y su barco se hundió, quedó a la deriva por varios días antes de que milagrosamente fuera encontrado por un bote pesquero. Al recuperarse de su pésima condición, contó el peor error que había cometido.

 Al sentir una sed desesperante, bebía agua salada, y por la sal contenida en la misma, lejos de saciarse, sentía más sed e introducía sal y arena a su cuerpo que lo deshidrataba más.

 Muchas veces cuando sentimos sed de amor, cariño, comprensión, verdad o atención, la buscamos en cosas que lejos de saciarnos, nos dejan peor que antes. Así, el solitario se refugia en otro más solitario; el falto de amor lo busca en los placeres y la vida desenfrenada; el incomprendido se refugia en vicios y mal carácter para llamar la atención.

 Es hora ya de que dejes de llenar tu cuerpo de agua salada. Jesús dijo:

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré,
no tendrá sed jamás;
sino que el agua que yo le daré
será en él una fuente de agua
que salte para vida eterna”.
Juan 4:14 .

Así que no busques más saciar tu sed, cualquiera que sea, en las cosas de este mundo. El único que puede saciarte es tu amigo y creador Jesús. Haz la prueba, no cuesta nada ¡¡¡y lo ganas todo!!!

Arturo Quirós


Jesús les dijo:

"Yo soy el pan de vida;
el que a mí viene, nunca tendrá hambre;
y el que en mí cree,
no tendrá sed jamás".
Juan 6:35

Gracias D. Javier por enviarnos esta reflexión. Aprovecho para felicitarlo por su blog:

1 comentario:

  1. Me alegra vuestro blog, que se está difundiendo y dando doctrina cristiana por todo el mundo. No os canséis.
    Te pongo este canto hermoso, que está en Cancionero litúrgico segunda edición, que si no lo conocéis vale la pena aprenderlo para la hora de la Comunión. Es como un complemento de vuestra última entrada.

    SEÑOR, DANOS EL AGUA VIVA

    Señor, danos el agua viva
    que de tu pecho mana:
    agua que para siempre
    la sed del hombre apaga:
    danos, Señor, el agua viva. (bis)

    1. El Señor es tomado en alimento
    por el pobre, el esclavo y el enfermo.
    Con el más fino trigo los sustenta,
    con la miel de su pecho los regala.

    2. Verdadera comida es su carne,
    Pan del cielo bajado hasta nosotros.
    Pan de ángeles, sangre de Dios mismo
    bebe el hombre, cansado del camino.

    3. Al hambriento el Señor colma de bienes,
    al altivo desdeña en su soberbia.
    A la gran Cena fueron invitados
    los tullidos, los ciegos, los mendigos.

    4. El Pastor apacienta a sus ovejas
    con el Pan verdadero de su Carne.
    Maná dulce, sabroso Pan de hijos,
    que amante y amado unifica.

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