31 jul. 2013

Estampas Oración del Papa Francisco ante Nuestra Señora Aparecida JMJ Río 2013





Examen de Conciencia


Es bueno, de vez en cuando, detenerse y repasar la propia vida delante de Dios. Este texto puede ser una ayuda para hacerlo, utilizándolo todo o una parte. Y también puede ser útil para el examen de conciencia en el sacramento de la Reconciliación.

1. Respecto a Dios y a la vida de fe.

 
- ¿Tengo presente a Dios en mi vida? ¿Quiero que todo lo que soy y hago se dirija a Dios? ¿Pongo en Él la confianza fundamental de mi vida, o la pongo en otras cosas?
- ¿Tengo momentos de oración, de diálogo confiado con Dios?
- ¿Participo en la oración de la Iglesia especialmente en la Eucaristía de los domingos?
- ¿Mi vida es un verdadero testimonio del Evangelio, de modo que los demás, al verme, se sientan atraídos a la fe? ¿Me he mostrado cristiano en mi vida privada y pública?
- ¿Me preocupo por mi formación cristiana, escuchando y leyendo la Palabra de Dios, y participando en las catequesis y otros encuentros de reflexión?
- ¿Sostengo económicamente las necesidades de la Iglesia?


2. En la relación con los demás


- ¿Tengo claro que ser cristiano implica no desentenderse de los demás? ¿Tengo verdadero amor a los demás, o me sirvo de ellos para mis intereses? ¿0 quizá hago a los demás lo que no quisiera que me hicieran a mí?
- ¿Sé escuchar a los demás, descubrir la parte de verdad que tienen? ¿Sé dialogar, comprender, aceptar las opiniones y pareceres de los demás? ¿Hago todo lo que puedo para superar las disensiones y situaciones de tirantez?
- ¿He violado la vida, la integridad física, o los bienes de los demás? ¿Les he producido algún daño? ¿He tenido odio a alguien?
- Si conduzco un coche u otro vehículo, ¿lo hago como es debido? Si me he encontrado con algún accidente, ¿he prestado mi ayuda cuando era necesario?
- ¿He robado o he deseado injusta y desordenadamente los bienes de los demás o les he producido perjuicios? Si ha sido así, ¿he procurado restituir y reparar los daños que he causado?
- ¿He engañado o estafado en los negocios?
- Si he sido injuriado, ¿he procurado la paz y he estado dispuesto a perdonar, o bien conservo odio y deseo de venganza?
- ¿He mantenido la verdad y la fidelidad, o bien he dañado a los demás con falsedades, calumnias, juicios temerarios o la violación de algún secreto? ¿Me gusta murmurar y criticar? ¿He propagado rumores que creaban mal ambiente y desánimo? ¿He difundido insinuaciones maliciosas, medias palabras o juicios que contribuyan a dar mala fama y a dañar a otros? Cuando alguien ha sido acusado o criticado injustamente, ¿me he desentendido del tema en lugar de defenderlo y testificar a su favor?
- ¿He sentido envidia de las cualidades de los demás? ¿He intentado desacreditar a alguien por envidia?
- ¿Respeto los derechos de los demás en las cosas pequeñas de cada día, por ejemplo en las colas de las tiendas o los autobuses, no queriendo pasar cuando no me toca? ¿Procuro no molestar a los demás poniendo por ejemplo la televisión o la radio demasiado alta, o no siendo puntual y haciendo esperar, o hablando o haciendo ruido en los lugares en los que hay que estar en silencio?
- ¿Procuro hacer la vida más fácil y agradable a los demás?
- ¿Soy amable?

 
3. En la vida de familia
 
- En la relación entre los esposos: ¿Me esfuerzo para que crezca el amor entre los dos? ¿hay cariño, diálogo entre ambos, y responsabilidad compartida, o bien me preocupo sólo de mis cosas y me creo en el derecho de imponer siempre mis criterios? ¿mantengo firmemente la fidelidad matrimonial?
- En la relación de los padres para con los hijos: ¿Les dedico tiempo? ¿les doy un buen testimonio de vida humana y cristiana? ¿soy dialogante? ¿procuro enseñarles a escoger con libertad y- responsabilidad su camino? ¿Les enseño a compartir lo que tienen, tanto con los demás miembros de la familia, como con los compañeros, como con los pobres?

- En la relación de los hijos para con los padres: ¿Me preocupo de los problemas de la familia, o me desentiendo de ellos? ¿busco el diálogo con mis padres, o más bien paso de ellos, o estoy permanentemente agresivo? ¿quiero a mis padres?
- A los ancianos de la familia, ¿les doy cariño y atención?
- En la relación entre todos los miembros de la familia, ¿colaboro para que el clima familiar sea lo más positivo posible, de modo que todos podamos encontrarnos bien en casa?
- En mi familia, ¿vivimos sólo preocupados por los intereses familiares (los mejores colegios para los hijos, un buen coche, etc.), o bien somos conscientes de que debemos dedicar parte de lo que tenemos a ayudar a los que tienen menos, y que para ello hay que rebajar el propio nivel de vida?

 
4. En el uso del dinero
 
- ¿Vivo pendiente del dinero?
 ¿Pienso constantemente en cómo tener más dinero? ¿Pienso que hay que espabilarse para tener más dinero, y dejarse de escrúpulos y preocupaciones morales?
- ¿Tengo claro que la propiedad y el dinero no tienen un valor absoluto, que no son sólo míos, sino que implican unos deberes sociales?
- ¿Comparto mis bienes con los que tienen menos que yo? ¿Qué parte de mi dinero dedico a la solidaridad con los necesitados, de aquí y de los países pobres? Si tengo familiares o amigos que están en mala situación económica, ¿cómo les ayudo?

 
5. En las relaciones laborales
 
- Si soy empresario o tengo cargos directivos, ¿me preocupo de que los salarios de los trabajadores sean dignos? ¿hago lo que puedo para que los efectos de las crisis económicas no recaigan sobre los que tienen menos? ¿hago mi trabajo lo mejor que puedo?
- Si soy trabajador, ¿cumplo con mi trabajo con eficacia y dedicación? ¿soy solidario con los demás trabajadores, especialmente con los que están en peor situación que yo, o me desentiendo de los problemas colectivos? ¿procuro actuar con inteligencia y honestidad en las reivindicaciones y los conflictos?

6. En la vida social

 
- ¿Me preocupo por el bien y la prosperidad de la comunidad de la que formo parte, o bien llevo una vida centrada en mí mismo? ¿Pienso que el progreso en la justicia, en la igualdad, en la superación de las diferencias económicas y sociales, forma parte del mensaje cristiano?
- ¿Me indigno ante las injusticias, o me dejan indiferente? ¿Defiendo a los oprimidos? ¿Ayudo a los que lo pasan mal? ¿Colaboro para una convivencia mejor para todos? ¿O bien me desentiendo (o incluso desprecio) a los débiles, los inmigrantes, los enfermos, los ancianos?
- ¿Participo según mis posibilidades en la promoción de una vida más digna para todos? ¿Conozco las distintas iniciativas en este sentido, como por ejemplo la acción de Cáritas, de los grupos de ayuda fraterna, de los grupos al servicio del Tercer Mundo, de las entidades políticas y sociales?
- ¿Participo en las actividades ciudadanas que ayudan a una mejor convivencia?
- ¿Pago mis impuestos? ¿Cumplo con deberes cívicos?
- ¿Procuro que se conserven y que no se estropeen los bienes que son de uso público?
- ¿Me preocupo por la protección de la naturaleza y del medio ambiente? Cuando salgo a lugares de mar o de montaña, ¿procuro que quede limpio allí donde he estado, y evito crear peligros de incendio o degradación?

 
7. Respecto a las actitudes personales
 
- ¿Me amo a mí mismo como Dios me ama? ¿Me acepto, con mis limitaciones y debilidades, como Dios me acepta?
- ¿Me esfuerzo por corregir mis malas inclinaciones, como son el abuso en comer y beber?
- ¿Dejo por pereza de realizar lo que debería?
- ¿Reacciono a menudo con ira? ¿Soy amigo de provocar conflictos y riñas? ¿Soy protestón? ¿Lo encuentro siempre todo mal?
- ¿Afronto con entereza las dificultades de la vida?
- ¿Hago rendir las posibilidades que tengo y que Dios me ha dado?
 
Fuente: webcatolicodejavier

Estampa Oración Nuestra Señora de los Ángeles



30 jul. 2013

Motivos para creer

 
 
Seguridad.
En medio de las dificultades, Dios, siempre apoya
con una mano (o con las dos) para que sigamos adelante.
 
Alegría.
Un cristiano alegre es aquel que sabe ver las aristas
de la vida menos pronunciadas de lo que, a simple vista,
pueden aparentar.
 
Constancia.
Hacer las cosas por el aplauso es fácil. Lo valioso
es realizarlas aún a sabiendas de que no siempre
serán reconocidas excepto por el mismo Dios.
 
Esperanza.
Cuando el mundo es espada de sueños y de ilusiones,
el cristiano, se esfuerza por dar la vuelta a situaciones
que estaban abocadas al fracaso.
 
Fraternidad.
Frente al individualismo, que todo lo invade y engulle,
el creer en Jesús implica avanzar no en solitario
y sí con alguien.
 
Transparencia.
El engaño es hermano del aparentar lo que uno no es.
Escuchar al Evangelio es querer avanzar por la senda
de la verdad con uno mismo y con los demás.
 
Serenidad.
El que espera y cree en Jesús encuentra siempre un espacio
para pensar, reflexionar las cosas. Creer en Jesús es estar
seguros de que nunca la cruz será más pesada que la fuerza
que nos da el Espíritu Santo para soportarla.
 
Eternidad.
Creer es disparar los ojos hacia el cielo para ver la realidad
de la tierra, y lo que en ella acontece, con los ojos de Dios.
Un peligro que nos invade y descafeína es lo tangible,
el conformarnos con lo que vemos, disfrutamos o sentimos.
 
Estas ocho razones se resumen en una palabra: FE
 
P. Javier Leoz

29 jul. 2013

Dios prefiere contar contigo

Dios está contigo
 

 
Sólo Dios puede dar la fe...
pero tú puedes dar tu testimonio.
 
Sólo Dios puede dar la esperanza...
pero tú puedes devolverla a tus hermanos.
 
Sólo Dios puede dar amor...
pero tú puedes enseñar a amar.
 
Sólo Dios puede dar la paz...
pero tú puedes sembrar la unión.
 
Sólo Dios puede dar la fuerza...
pero tú puedes animar al desanimado.
 
Sólo Dios es el camino...
pero tú puedes señalarlo a los otros.
 
Sólo Dios es la luz...
pero tú puedes hacer que brille a los ojos de todos.
 
Sólo Dios es la vida...
pero tú puedes hacer que florezca el deseo de vivir.
 
Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible...
pero tú puedes hacer lo posible.
 
Sólo Dios se basta a sí mismo...
pero prefiere contar contigo.
 
Fuente: webcatolicodejavier

JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD CRACOVIA 2016

Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016
 
 
El Papa Francisco ha designado en Río de Janeiro la ciudad que acogerá la próxima Jornada Mundial de la Juventud: Cracovia, la cuna de Juan Pablo II. «Queridos jóvenes -ha dicho el Papa Francisco-, tenemos una cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en 2016, en Cracovia, Polonia. Pidamos, por la intercesión materna de María, la luz del Espíritu Santo para el camino que nos llevará a esta nueva etapa de gozosa celebración de la fe y del amor de Cristo». Polonia se convierte así en el país elegido para que los jóvenes católicos de todo el mundo se reúnan una vez más en esta fiesta de la fe.
 
 
Los peregrinos polacos se mostraban al instante emocionados con la noticia. Grzegorz Blicharz, un joven de Cracovia presente en Río de Janeiro en el momento del anuncio aseguraba: «Es una gran oportunidad para que Europa muestre su mensaje bueno y positivo». Todos coinciden en que Cracovia es una muy buena elección. «Polonia es muy importante para la Iglesia católica», dice Andrzes Bolewski refiriéndose al papado de Juan Pablo II, considerado para la mayor parte de los polacos el mejor de los últimos papas.

Fuente: webcatolicodejavier

28 jul. 2013

Reflexión: Hagamos que nuestra espera sea correcta...

 
Primero esperé crecer, quería ser grande,
y no pude disfrutar de ser pequeño...
después esperé el amor de mi vida,
y cuando llegó no me di cuenta de que ese era...

Me alejé de Dios porque pensé
que Él me había olvidado, y no supe esperar
las señales, y que Él estaba a mi lado
enseñándome el camino...

Hoy a más de la mitad de mi vida,
desperté y me di cuenta, que a pesar
de haber esperado sin saber qué esperaba,
sólo Dios supo darme la paz y la tranquilidad,
y sobre todo hoy mi fe es tan grande
que ya no espero, porque sé que todo llega
a su debido momento, cuando Dios lo dispone,
porque para Él, su tiempo no es nuestro tiempo.

Entonces sé que vivo hoy y disfruto hoy,
y cuando lleguen aquellas cosas
que mi corazón desea, y sólo Dios sabe dar,
entonces sí voy a poder verlas y disfrutarlas,
sin dejarlas pasar esta vez...

Nunca es tarde para abrir nuestros ojos...
y nuestros oídos a la dulce voz del Señor.

27 jul. 2013

Reflexión: Sé luz en el mundo

 Meditación de luz
 
El Señor te ha regalado la luz de la fe para que la irradies a tu alrededor, con el ejemplo y con la palabra. Jesús te anima a hacer brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ti (Mateo 5, 13-15). Cada uno tiene posibilidades distintas, pero no menos importantes aunque parezcan limitadas. Dios ha dispuesto que las almas vayan iluminando otras almas, como si fueran antorchas.
 
Si puedes ser una estrella en el cielo, sé una estrella en el cielo. Si no puedes ser una estrella en el cielo, sé una hoguera en la montaña. Si no puedes ser una hoguera en la montaña, sé una lámpara en tu casa.
 
Esto me hace recordar un aviso para cierta celebración, cuya ambigüedad  hizo sonreír a todos los presentes: “El párroco encenderá su vela en la del altar. El diácono encenderá la suya en la del párroco, y luego encenderá uno por uno a todos los fieles de la primera fila”. Ojalá que todos fuéramos antorchas vivientes de Cristo Jesús “luz del mundo”, para iluminar a tantos que todavía “yacen en tinieblas y en sombras de muerte”. Que Dios, que “es luz y en quien no hay tiniebla alguna”, te bendiga e impulse a tu misión.
 
Padre Natalio
 

26 jul. 2013

Oración del Papa Francisco ante Nuestra Madre Aparecida

 
Madre Aparecida, como Tú un día,
así me siento hoy delante de Ti y de Dios,
que nos propone una misión para la vida
los cuales contornos y límites no conocemos,
las cuales exigencias apenas entrevemos.
Pero en Tu fe, gracias a la cual
“nada es imposible para Dios”
Tú, oh Madre, nos has flaqueado
y yo no puedo flaquear.
 
Aquí está la Servidora del Señor,
que se haga en mí según tu Palabra
 
Así, o Tú o como Tú,
yo abrazo mi misión.
En tus manos pongo mi vida
y vamos, Tú-Madre y yo-hijo,
a caminar juntos, a creer juntos,
a luchar juntos, a vencer juntos,
como siempre juntos caminaron Tú y Tu Hijo.
 
¡Mujer, aquí está tu hijo!
¡Hijo, aquí está tu Madre!
 
Madre Aparecida,
un día llevaste tu Hijo
al Templo para consagrarlo al Padre
para que fuera totalmente disponible a la misión.
Llévame hoy al mismo Padre,
conságrame a Él
con todo aquello que soy
y con todo aquello que tengo.
 
¡Estoy aquí! ¡Envíame!
 
Madre Aparecida,
pongo en tus manos
y llevo al Padre nuestros y tus jóvenes,
la Jornada Mundial de la Juventud:
Cuánta fuerza, cuánta vida,
y cuánto dinamismo que germina y florece
y que puede estar al servicio de la vida
y de la humanidad.
 
¡Acoge y santifica, oh Padre, a Tu Juventud!
 
En fin, Madre, te pedimos:
Quédate aquí,
acoge siempre a tus hijos e hijas peregrinos
pero ven también con nosotros,
quédate siempre a nuestro lado
y acompaña en la misión
la gran familia de fieles,
sobre todo cuando la cruz pesa de más.
Y sostiene nuestra esperanza y nuestra fe.
 
¡Sé fiel hasta la muerte y yo
te daré la corona de la vida!
Amén.

Los Abuelos: Reflexión


En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos, creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
 
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.
 
Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.
 
Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.
 
La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.
 
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. 
 
Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida.
 
La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.
 
Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar. Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.
 
 
La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca. 
 
Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
 
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.
 
Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?
 
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).
 
Finalmente, y para que sepan los descreídos: los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.
 
Gracias a Norma y María del Valle por compartir con nosotros.
 

25 jul. 2013

Oración por las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Santiago de Compostela

Desde nuestra parroquia Santa María de Baredo nos unimos en oración con las víctimas y familiares del trágico accidente ferroviario ocurrido en Santiago de Compostela. Que el Apóstol Santiago y Nuestra Madre la Virgen de la Cela sean sus intercesores y los brazos en que puedan apoyarse para que sus peticiones lleguen al corazón de Nuestro Señor para que los fallecidos estén en la presencia de Dios y recobren la salud, los que se encuentran heridos.


Ante el Apóstol Santiago, le pedimos que sea consuelo para todas las familias que han sufrido las consecuencias del accidente ferroviario cerca de Santiago de Compostela, que ha sumido en el dolor y el luto a nuestros hermanos.
 
Con el corazón puesto en la misericordia divina, recemos todos juntos un Padrenuestro en sufragio de quienes están ahora en la presencia de Dios y por los heridos que luchan por la vida.
 
Todos:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
 
Dales, Señor el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
 
Descansen en paz.
 
Amén.


 Centro arttificial con flores lilas y blancas
 
 

24 jul. 2013

CONFESIÓN DE FE con Santiago Apóstol. Año de la Fe



 Con Santiago y, como Santiago, quiero ser también testigo de tu presencia, Señor; escuchar tu Palabra, oír tu voz y saber que tu muerte y resurrección es garantía de mi afán evangelizador.
 
Con Santiago, quisiera sentir tu presencia en el Monte Tabor de cada Eucaristía, en la cumbre de la oración, en la cima de la contemplación o en el bálsamo de la caridad.
 
Como Santiago, en mi hastío y cansancio, quisiera recibir el consuelo de Santa María que, al borde del río de  dificultades, sale siempre con su mano abierta y solícita.
 
Como Santiago, y por mi fe, quisiera ser fuerte en la tribulación y en la prueba, en el testimonio y en la verdad, en la defensa y pregón del Evangelio.
 
Con Santiago, en ruta de estrellas, puentes y caminos, me comprometo a ser peregrino de la fe y de la esperanza. A no anhelar otra cosa que no sea servirte, amarte y quererte con todo mi corazón.
 
Como Santiago, sólo buscaré un cayado –el de la Palabra de Dios- donde apoyarme en la oscuridad de la noche, en las dudas que salgan a mi encuentro, en la debilidad que asome en el horizonte de la fe.
 
Con Santiago, a un costado, sólo llevaré el zurrón del Evangelio. Que, allá por donde yo pase, sea sembrador de tu Reino y de tu justicia, de tu paz y de tu verdad.
 
Como Santiago luciré, no el pecho y sí en las obras de cada día, la concha de mi Bautismo. Daré razón de aquello que digo creer y esperar. Lucharé para que, el nombre de Cristo, sea conocido, amado y nunca olvidado.
 
Con Santiago, consciente de las inclemencias para las cosas de Dios, llevaré en mi cabeza el sombrero de la confianza en la Ciudad Eterna. Sabré que, siempre, vence el bien sobre el mal y procuraré que, en mi pensamiento, exista un lugar –el mejor lugar- para el Señor.
 
Como Santiago, y sobre el caballo blanco de la vida cristiana, intentaré difundir la identidad cristiana allá donde me encuentre; con la espada de la lengua bien formada, con la seguridad de que –el Señor- da la fuerza necesaria para el testimonio con todas las consecuencias.
 
Con la fuerza y el ímpetu de Santiago Apóstol, confesaré en este Año de la Fe, que Tú eres único, eterno y salvador de la humanidad.

Padre Javier Léoz


23 jul. 2013

Estampa Oración Santa Cristina


 

Oración a Santa Cristina - 24 de Julio

 Ignacio Domínguez. | A. G.
 
Acompañamos desde este blog a D. Ignacio con nuestra oración a Santa Cristina. Felicitándole una vez más por la maravilla de hoja parroquial que edita mes a mes: "El Valle" y por el amor que difunde en sus homilías al Señor y a Nuestra Madre.
 
 

Cierto que estás con nosotros,
pero, con fe, te pedimos:
Quédate más hondamente,
que necesitamos tu estímulo.
                                   
Quédate junto a los padres,
quédate junto a los niños,
llena de luz los hogares
que es de noche en tantos sitios.

Oye a quien llama a tu puerta,
a quien te reza al oído,
a quien pide tus favores,
a quien acude a tu auxilio.

Santa Cristina del Valle,
el Miñor de tanto estilo;
tu protección noten todos,
horizontes, abre, vivos.

Amanecer de esperanzas,
crepúsculos encendidos,
ilusiones remozadas,
luz más luz en los caminos.

El dos mil trece llevamos;
lleve marcado tu ritmo;
amor y fe renovados,
siempre en las huellas de Cristo.

Amén, Patrona del Valle,
cirineo de desvalidos;
amén, que tu mano santa
nos lleve siempre cogidos.
 

http://www.santacristinadelvalle.es/valle/enero2012/enero2012.pdf

22 jul. 2013

Reflexión: Vive la Vida

crafts

Mi vida era triste, mi vida era vacía,
no había emociones, amores ni pasiones,
mi vida era sólo vida, yo no vivía mi vida.
Era tan sólo vida vivida, porque era vida.

Mi vida con sus problemas,
mi vida con sus vivencias,
así transcurría mi vida,
y sólo la vivía día tras día,
sin Fe ni esperanza,
y siempre andaba ciega por la vida.

Hasta que vino a mi vida
Aquel que nos dio la vida.
El me enseñó a amar,
sacó las vendas de mis ojos.

El me enseñó como vivir la vida
y me mostró todo lo que El 
nos había regalado en esta vida.
la naturaleza, el mar, el amor...

Y así empecé a disfrutar la vida,
desde una hoja, caída en el otoño,
hasta un capullo recién brotando,
en una linda primavera.

Desde una gota de lluvia,
caída en un invierno crudo,
hasta la rosa ya crecida,
en un caluroso verano.

Ahora vivo yo la vida,
no es simplemente vida,
Vive Dios en mi vida,
y yo vivo en Dios, que es Vida.
 
Autor: Padre Ignacio Larrañaga

21 jul. 2013

Siete bebidas para un verano feliz

 
 
EL AGUA DE LA TRANSPARENCIA

Se agradece, más que nunca en estos tiempos, aquellas personas que en criterios y pensamientos, actitudes y con sus hechos transparentan hacia el exterior lo que de verdad son por dentro. Bebamos abundantemente el agua de la transparencia para que, todos aquellos que nos rodean, puedan acercarse a nosotros sin temor alguno. “Los hombres honrados no temen ni a la luz ni a la oscuridad. Tomás” (Fuller)

 

EL REFRESCO DE LA CORDIALIDAD

Caminamos y, las más de las veces, no sabemos hacia dónde ni cómo. Nos chocamos frente a frente en mil calles y esquinas pero, muy escasamente, somos capaces de cruzarnos una mirada o unas palabras que denoten cierta complicidad o amistad. Apuremos, en este tiempo veraniego, el refresco de la cordialidad como la mejor contribución para  que muchas personas se sientan menos solas y más queridas por el mundo que las rodea. “Con la cordialidad se conquista el bienestar de la misma sociedad” (Anónimo)

 

EL LICOR DE LA DULZURA

El trabajo nos endurece y, la convivencia en el día a día, nos envilece. Abrir la puerta de nuestra propia casa es enfrentarse muchas veces a rostros ceñidos de enfados y angustias, de enojos y sinsabores. Acariciemos la copa del licor de la dulzura. Se consigue más con miel que con hiel. “Las buenas acciones refrescan la sangre y permiten sueños felices” ( Panatti )

 

 

EL GRANIZADO DE LA FELICIDAD

Acostumbrados a buscar la dicha fuera de nosotros hemos olvidado que, la auténtica y no efímera, es aquella que llevamos dentro de nosotros mismos. La felicidad de uno hace que se contagie allá donde esa persona vive, trabaja, descansa o camina. “La alegría y el amor son  dos alas para las grandes acciones” (Goete)

 

LA SANGRIA DE LA AMISTAD
La vieja sentencia de “quien encuentra un buen amigo encuentra un buen tesoro” nos recuerda que esta tierra nuestra parece ser una mina agotada de esa gran riqueza. Tomar, a pequeños sorbos, la sangría de la amistad es dar lugar al diálogo sincero y a la comunicación con el otro, es dejar espacios para el respeto y la tolerancia, el conocimiento y el interés por aquel que tengo delante de mí. “Cada virtud solo necesita un hombre; pero la amistad necesita dos “ ((Montaigne)


 

EL CAFÉ DE LA ORACION

Antes de salir de casa o después de comer; antes de acostarnos o a media tarde….el “café de la oración” hace más digestivo todo lo acontecido durante la jornada. Dar buena cuenta del “café de la oración” es saborear la presencia de un Dios que colma con creces el descanso o el trabajo, la preocupación o las dificultades, el agotamiento o la insipidez de muchos días. “Aunque Cristo nazca mil veces en Belén de nada te valdrá si no hace, por lo menos una vez, en tu corazón”  (Angelo Silesio)

 

EL ZUMO DE LA PAZ

Cuando se habla mucho de la paz es porque, desgraciadamente, carecemos de ella y aspiramos a tenerla como un valor definitivo entre nosotros. Hacen falta personas que sepan exprimir, aún con esfuerzo y sufrimiento, el “zumo de la paz”. Un zumo que podemos preparar con las frutas de las palabras bien dichas, de los sentimientos bien formados, de las miradas oportunamente respetuosas, con los juicios no agresivos. Beber el “zumo de la paz” es poner paz allá donde nos encontramos. “La paz hace crecer las cosas pequeñas; la discordia destruye las grandes” ( Salustio)

Padre Javier Leoz

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