14 jul. 2013

Mensaje de Nuestro Obispo D. Luis en la Festividad de Nuestra Señora la Virgen del Carmen 2013


Como cada año, en esta solemne ocasión de la fiesta de nuestra patrona, Nuestra Señora la Virgen del Carmen, quiero enviaros un afectuoso saludo a toda la familia marinera de España y agradecer a nuestra Señora su protección, así como pedirle que nos siga bendiciendo en esta hora difícil y de profundos cambios. Celebraremos esta fiesta a la luz del lema: «Rema mar adentro. Por tu palabra echaré las redes». Queremos poner en el centro de nuestras vidas la fe en Jesucristo, como nos propone la Iglesia en este Año santo de la fe. Para ello acogemos la invitación del Señor a remar mar adentro para introducir a todas las gentes del mar en el camino de una nueva evangelización, tal como nos propone el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española para los próximos años.

Las gentes del mar deseamos acoger también hoy el Evangelio de Jesucristo para proclamar y defender con valentía la dignidad humana que con frecuencia es descuidada en el mundo del mar. En este sentido la obra de la Iglesia que atiende pastoralmente a la gente del mar, conocida como Apostolado del Mar, viene realizando en todo el mundo un acompañamiento desde la fe para llevar luz a la vida de todos los hombres y mujeres del mar y ayudando solidariamente a los marineros necesitados y a todas sus familias.

En el pasado mes de noviembre se ha celebrado en Roma el XXIII Congreso Mundial del Apostolado del Mar. Ha sido un acontecimiento extraordinario en el que hombres y mujeres del mar de todo el mundo hemos reflexionado sobre la nueva evangelización en el mundo marítimo y en el que se abordaron una serie de cuestiones que influyen en la vida y en el trabajo en el mar. Se planteó como desafío profundizar el compromiso de la Iglesia con todos los sectores del mundo marítimo, así como se urgió a la comunidad internacional la indispensable mejora de las condiciones de vida y de trabajo de todos los hombres y mujeres del mar. Asimismo, el Congreso Mundial puso de relieve el ejemplo de servicio que las gentes del mar prestan unos a otros en medio de la incertidumbre, del aislamiento y del peligro, ofreciendo a todos los hombres un modelo para vivir en un mundo que cambia.
El papa Benedicto XVI recibió a los participantes en el Congreso Mundial y les dirigió un importante discurso, cuyas líneas fundamen­tales vuelvo a traer a vuestra consideración. El Santo Padre comenzó recordando al papa Pío XI, que el año 1922 aprobó las Constituciones y el Reglamento del Apostolado del Mar, rememoró la figura del beato Juan Pablo II, que confirmó dicha misión con el motu proprio Stella Maris y agradeció a todos los presentes el haber respondido a su llama­miento al convocar el Año de la fe, a fin de dar un renovado impulso a toda la misión de la Iglesia.
En su discurso, el papa Benedicto recordó que desde los albores del cristianismo el mundo marítimo ha sido vehículo eficaz de evangeli­zación. La navegación marítima ha sido el cauce de los Apóstoles y de los discípulos de Jesús para ir a todo el mundo. Y el papa nos recordaba que también hoy la Iglesia surca los mares para llevar el Evangelio a todas las naciones y que nuestra presencia en los puertos y las visitas que diariamente hacemos a los barcos son el signo visible de la soli­citud pastoral de la Iglesia. Se refirió el Santo Padre Benedicto XVI a los complejos efectos de la globalización para las gentes del mar y nos dijo que la vulnerabilidad de las gentes del mar debe hacer más atenta la solicitud de la Iglesia. El papa tuvo un recuerdo especial para los pescadores y para sus familias por las dificultades presentes y por la in­certidumbre del futuro, marcado por los efectos negativos del cambio climático y por la explotación excesiva de los recursos.

El papa finalizó su hermoso mensaje a las gentes del mar pidiéndo­nos que no abandonemos nuestra posición de primera línea en la evan­gelización de numerosos hombres y mujeres de diferentes nacionali­dades que transitan por nuestros puertos y que sigamos respondiendo sin titubear a la gente de mar que nos espera a bordo para llenar su profunda nostalgia del alma mostrándoles el rostro solícito de la Igle­sia que acoge.


Como podéis ver, estas palabras del papa Benedicto XVI están mar­cadas por la preocupación y la confianza que la Iglesia siempre mos­tró hacia los hombres y mujeres del mar. Estos sentimientos son los mismos que alientan el recién iniciado ministerio apostólico del papa Francisco. Él nos pide que tenemos que ir a las periferias para anunciar y testimoniar la Buena Nueva del Señor. En esas periferias del mar hay muchos hermanos que nos siguen esperando.
En el próximo mes de octubre celebraremos en Huelva las Jornadas del Apostolado del Mar. Pedid para que toda la gente del mar seamos capaces de unir nuestras fuerzas para trasmitir a toda la familia mari­nera el cariño y la cercanía de Jesucristo y de su Iglesia.
Que Nuestra Señora la Virgen del Carmen, Stella maris, alumbre siempre vuestra esperanza y os colme de bendiciones con todas vues­tras familias.
Con mi bendición y todo mi afecto.
Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo
Promotor del Apostolado del Mar

Fuente:http://www.conferenciaepiscopal.es 

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