15 mar. 2014

La vida como mérito o como don - Reflexión



Hay dos maneras de ver la vida: como mérito o como don.

Cuando la vemos como mérito, nunca es suficiente
lo que se nos da y siempre estamos en actitud de que
los demás no hacen lo suficiente por darme lo que merezco;
yo pongo todo lo necesario para que los demás sean felices,
pero los otros no hacen nada para que yo sea feliz;
yo he cumplido, yo he hecho todo lo posible y nadie me paga
mi entrega, todos me deben, soy un acreedor de la existencia,
y no puedo pasarme la vida cobrando a todos los que me deben;
desde luego con una carga de amargura, de tristeza,

de desánimo y desesperanza. 

Esta visión de la vida nos conduce a estar inconforme frente
a todo, incluso frente a Dios, porque el mismo Dios debería
reconocer mis méritos, que siento que ya he ganado, incluso
los triunfos no podemos disfrutarlos en esta actitud porque
son facturas que nos están pagando, son derechos que hemos
adquirido. Desde luego en esta actitud de vida la soberbia
nos esclaviza y rivalizamos con los demás y todo lo veo
como agresión, todo es competencia y dejamos nacer el juicio,
y racionalizamos nuestros fracasos, justificamos nuestras caídas,

nos hacemos víctimas de la vida y de todo lo que nos rodea. 

Caminamos con una gran inseguridad teniendo la seguridad
en nuestros pequeños e intrascendentes logros. Esta visión
de la vida no me permite ver al otro porque me empeño en verme
a mí mismo, estoy más atento en lo que doy que en lo que recibo.
Lo que doy lo valoro mucho, lo que recibo lo desprecio o menosprecio,

porque al fin y al cabo yo merezco algo más y mejor.

La segunda forma de ver la vida es como don, todo lo vemos
como regalo, todo lo vemos como gratuidad, y entonces tenemos
sentimientos y razones para vivir agradecidos, porque sabemos
que se nos da más de lo que merecemos. Todo es gracia,
todo es don y la vida la percibimos más como deudores de ella,
debemos más a la vida de lo que nos pudiera deber.
Dios nos da más que lo que pueden alcanzar nuestros méritos.
Las relaciones con los demás, más que cobrar es como compartir.
Valoro más lo que se me da, que lo que yo puedo dar.
Busco manos vacías para llenarlas de lo que Dios gratuitamente
me ha dado, no quiero llenar las mías porque están demasiado
llenas, he recibido tanto, la vida ha sido generosa conmigo,

Dios me ha dado tanto...

Mirar así la vida nos hace brotar de nuestros labios: GRACIAS,
por el aire, por la vida , por la salud, por los amigos, por la paz
del corazón, por los fracasos, por las noches del alma, gracias
por todo, porque se bien que no se mueve la hoja del árbol
sin la voluntad de su Dueño. Y para el que ama,

todo le ayuda para su bien.

Démonos la oportunidad de vivir agradecidos, de vivir
enamorados, porque no importa cuáles sean nuestras
preguntas, la respuesta siempre habrá de ser la misma...
AMAR.

P. Idar Hidalgo 

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