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28 abr 2013

Oración para crecer




Crecer es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y de lo cual nos cuesta desprendernos; es atrevernos una vez más y estar dispuestos a ser diferentes de lo que fuimos ayer; es desarrollarnos y evolucionar desde adentro. Cuando decidimos cambiar una actitud negativa, estamos creciendo. Cuando decidimos corregir un error, nos estamos superando.

Señor, a veces lo que me trae problemas, son mis defectos o mi forma de actuar. Quizás no quiero reconocer esos defectos, y me los oculto a mí mismo. Mis actitudes, mis palabras o mis miradas despiertan el rencor de los demás, la envidia o el desprecio. Señor, ayúdame a descubrir mis actitudes de orgullo, egoísmo o indiferencia, ayúdame a ver todo eso que cae mal a los ojos de los demás. Y dame tu ayuda divina para que pueda cambiar. Tócame con tu gracia, y embelléceme con virtudes y dones que me hagan más agradable a los ojos de los hermanos. Quiero ser un instrumento tuyo para bendecirlos y hacerles bien. Tómame, Señor. Amén.
V. Fernández.

El conocimiento de ti mismo, de tus fortalezas y debilidades, está en la base de tu crecimiento armónico como persona. Con un ojo en tus virtudes para conservarlas y darles brillo, y con el otro ojo en tus debilidades para neutralizarlas, afronta con esperanza y firmeza esta labor cotidiana de llegar a realizar el proyecto de Dios sobre tu vida.

Padre Natalio

La Oración, instrumento para la calidad humana


Cuando el alma
se sumerge en la oración
como un pececito en el agua...
la oración se vuelve gustosa...
el alma saborea el gusto
de estar en comunicación
íntima con Dios.

¿Cómo se mide tu valor?



No se mide según con quién sales, 
ni por el número de personas
con quienes has salido.

No se mide por la fama de tu familia,
por el dinero que tienes, por la marca
de coche que manejas, ni por el lugar
donde estudias o trabajas.

No se mide ni por lo guapo ni por lo feo
que eres, por la marca de ropa que llevas,
ni por los zapatos, ni por el tipo de música
que te gusta. Tu valor, simplemente, es…
Otra cosa

Tu valor:
Se mide por el sabor de boca que dejas
a los demás con tu presencia y con tus comentarios.
Se mide según a quién amas y según a quién dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza
que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples
y las confianzas que traicionas.

Se trata de lo que se dice y lo que se hace…
y si esto es dañino o benéfico.
Se trata de a quién no  le haces caso
o ignoras intencionalmente.

Se trata de los juicios que formulas, y a quién
o contra quién los comentas. Se trata del amor,
el respeto o el resentimiento que llevas dentro de ti,
y de cómo lo cultivas .

El no hacer demasiado alarde de lo bueno que
hagamos , cuando uno sabe su valor, a veces
no es necesario decir nada.  Ni firmar todo
lo que hacemos para que todos vean,
mira yo lo hice, mira yo lo escribí…
Basta con que Dios lo sepa.

Tú valor se mide, por la capacidad que tengas
de ser compasivo y comprensivo con los demás.
Por la capacidad que tengas de ver más allá
de las apariencias, de valorar a las personas
no por su aspecto o status. De ser sencillo
a pesar de tener todos los medios para
poder ser altivo.

De dar un buen trato a todas las personas,
aún a las más humildes… que son las que más
necesitan de una muestra de interés, cariño
o humanidad de los que estamos en otro
nivel económico. La vida será contigo tan justa
como lo eres con los demás.

Esto, es lo que le da un verdadero valor
a tu persona, esto se llama tener una verdadera
“calidad humana”.






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