
I. Cuidar mi vocación de catequista con la oración y la formación
permanente.
II. Estudiar y amar la Palabra de Dios como fuente principal de la catequesis.
III. Crecer en el amor a Cristo, a la Iglesia y a cada hermano.
IV. Desarrollar mi vida espiritual con la vivencia de los sacramentos y la
participación activa a favor de la comunidad cristiana.
V. Dar testimonio de Cristo en toda circunstancia.
VI. Trabajar en común unión con los sacerdotes y mis hermanos en la fe.
VII. Preparar con seriedad y creatividad todos los encuentros catequísticos.
VIII. Participar con entusiasmo en los encuentros de formación, de oración y de
programación de las catequesis.
IX. Servir con humildad y respeto, confiando más en la acción del Espíritu
Santo que en mis méritos.
X. Revisar y purificar mis motivaciones para evitar la rutina y la
autosuficiencia.
Fuente: http://www.javierleoz.org/













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