31 ago. 2014

Meditaciones de Santa Rosa de Lima


Amor a Dios, la fuente de su vida plena 

"Ah mi Dios si yo te amara, ah, si te amara, mi Dios,y amándote me quedara ardiendo en llamas de amor. ¿Cómo te amaré Dios mío, cómo te amaré Señor, siendo yo tu criatura, siendo Tú mi creador…?'" 

"Las 12 son dadas, mi amante no viene ¿quién será la dichosa que lo entretiene? ¡Ay de mí!, a mi amante ¿quién le suspende? Ya llega el mediodía y no aparece. Mientras en otra parte sin mí lo pasa, Corazón, alma y vida se me desmayan…"

“Señor mío y Dios mío! ¿cómo es posible que haya quien que deje de amaros?... Pero yo, mi buen Jesús, ¿cuándo comenzaré a amaros como merecéis?... ¡Ay de mí, y qué lejos estoy de aquel amor perfecto, íntimo, robustísimo que os debo! ¡Oh, cómo me avergüenza mi tibieza! ¿De qué me sirve este corazón que tengo?, para qué lo quiero si hasta ahora no se ha reducido a cenizas al fuego de tu amor...”



Amor a la Eucaristía

Rosa prefería morir antes que ver el santo Nombre de Dios ultrajado.

Cuando llegaron noticias de la invasión de un pirata holandés a la ciudad de Lima (lo cual traería consigo grandes disturbios, robos y sacrilegios en los Templos) Rosa no dudó en correr hacia la Basílica de santo Domingo, su lugar de oración y aguardar la oportunidad de defender y ofrecer su vida en martirio antes que profanasen a Jesús Sacramentado. La gente quedó admirada al ver como esta humilde doncella se transformaba en valiente guerrera y arengaba a todos a ofrecer su vida en defensa del Santísimo Sacramento. Estas fueron sus palabras en la Basílica, al esperar el ataque de los enemigos de la fe.

“Aquí pondré mi cuerpo para que lo hagan pedazos y se detengan en hacer las injurias que temo ¡ay de mí!, han de hacer después a mi dulce Jesús”.

Sin embargo no dejó de rogar para que Dios librase de este peligro a su amada ciudad, como ocurrió efectivamente. Por eso sus imágenes también la presentan con un ancla en la mano.


Amor a la Virgen, nuestra Madre

Visitaba de ordinario la imagen de Nuestra Señora del Rosario de la Basílica de Santo Domingo, donde hoy en día veneramos sus reliquias. Ante ella tuvo lo que en teología mística se denomina el desposorio místico.

Le componía “vestidos espirituales” “tejidos” con sus oraciones y sacrificios.


A su ángel custodio

Con él tuvo una relación cotidiana, le hacía favores espirituales y materiales.

“Ángel de mi guarda, vuela y dile a mi Dios que porqué se tarda...”

"Joven celestial, vuela al Creador, dile que sin vida ya viviendo estoy diles de mis ansias el grande rigor pues vive el que espera y me muero yo. Ruégale que venga hacia mí veloz, y muéstreme su rostro que muero de amor".


A los sacerdotes les decía

"Recuerden siempre que mi Señor los ha llamado para ser pescadores de hombres. Suelten y extiendan anchurosamente las redes del Evangelio…".

Llevada por su amor a Cristo sacerdote quiso ella misma adoptar un niño, recién nacido y abandonado, decidida a sustentarlo con sus trabajos y limosnas y suplicarle por su amor de madre que se consagrara a la predicación.

Lo bello habla de Dios

Rosa tejía y bordaba hermosamente. Tenía una muy bonita y bien timbrada voz y decía “quitarme a mí el cantar es quitarme el comer”. Solía cantar muchas alabanzas a Dios. Su hermano Hernando le preguntó:-“¿Quién te enseña tantos cantaritos, hermana?” A lo que respondió: “Hermano, como hay tanto que decir de nuestro Buen Padre, se ofrecen con facilidad sus alabanzas”.



La Visión de los arcos...

"Porque entonces no le veía como otras veces de lado, ni sólo se manifestaba cabeza y pecho sino que le contemplaba derechamente, cara a cara, de la cabeza hasta los pies. Saliendo de la Humanidad de Jesucristo sentí que llegaban hasta el fondo de mi alma llamas inexplicables de gloria, de suerte que pude pensar que estaba ya totalmente libre de las prisiones de esta carne corruptible y trasladada a los goces de la fruición eterna".


Caridad concreta en el servicio

"No tenga miedo -le decía su madre- de que manche mis vestidos con las llagas de los pobres, que más feamente mancharon el rostro de Jesús. Cuando servimos a los enfermos, a Jesús servimos".


Apostolado, espíritu misionero ¡salvar almas!

Rosa anhelaba profundamente salir como misionera a anunciar a su Esposo en las tierras de misión. Pero en su época esto aún no se daba. Rogaba por ello, hacía constante penitencia y suplicaba al Señor por el éxito de los predicadores en el mundo entero. “Oh, quien fuese varón - decía- para poder ir a las regiones más peligrosas a anunciar el Evangelio”.



Jaculatorias favoritas:

Jesús, Jesús sea conmigo.... 
¡Gracias a Dios! 
Alabado sea el Santísimo Sacramento. 
Amemos mucho a Dios, a Dios amemos, Amor es Dios, Dios es Amor.

Fuente: blogcatolicogotitasespirituales

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