18 feb. 2014

Los escalones que llevan a la felicidad

 escalones de piedra

No puedes ser todo para todas las personas.
No puedes hacer todas las cosas al mismo tiempo.
No puedes hacer todas las cosas igual de bien.
No puedes hacer todas las cosas mejor de lo que
lo hacen los demás, tú las haces a tu manera.
Tu humanidad se hace presente como
en el resto de la gente.

Así que:
Debes buscar dentro tuyo quién eres, y ser ése.
Debes decidir las prioridades, y cumplirlas.
Debes encontrar tu fuerza y usarla.
Debes aprender a no competir con los demás

Por lo tanto:
Habrás aprendido a aceptar que eres único.
Habrás aprendido a fijar las prioridades
y a tomar decisiones.
Habrás aprendido a vivir con tus limitaciones.
Habrás aprendido a respetarte.
Y serás un mortal más vital.

Atrévete a creer:
Que eres una persona maravillosa
e irrepetible.
Que más que un derecho, es tu tarea
encomendada, ser quien eres.
Que la vida no es un problema a resolver,
sino un regalo que disfrutar.
De esta forma podrás sobreponerte
y disfrutar de las cosas que antes te deprimían.

15 feb. 2014

La aguja de oro - Reflexión



Cuántas veces nos equivocamos al juzgar a los demás. No conocemos la realidad de las personas, con todas las circunstancias de su vida; y sin embargo las condenamos en nuestro interior porque a primera vista nos han caído mal por un detalle sin importancia. Por prudencia no te dejes llevar de reacciones instintivas. Lee esto, y saca tus conclusiones.
Había una señora que desconfiaba y sospechaba mucho de todas las personas. Así se aisló de todos, a excepción de una muchachita que le ayudaba en sus quehaceres. Nada quería tanto esa señora como su aguja de oro con la que por las tardes se entretenía cosiendo a la sombra de un árbol. Pero sucedió que un día, a pesar de que buscó por todas partes su apreciada aguja, no la encontró más. Sospechó de la jovencita y la acusó con dureza de que ella era la que le había robado su aguja de oro. Y sin más la despidió. Pasaron los meses y un día por la tarde la señora al salir al patio encontró en el árbol un lindo nido que le llamó la atención. Subió sobre una silla para ver los pichoncitos y, ¡oh sorpresa!, encontró que su aguja de oro había estado ahí todo el tiempo. La pobre señora se sintió muy mal por haber despedido a la única persona que en verdad la cuidaba y quería.
Jesús nos dice: “No juzguen y no serán juzgados”. No es fácil, pero con la ayuda del Señor avanzarás en esta dirección. Es más positivo elevar una oración por los que te hieren y fastidian que rumiar faltas de atención y agravios recibidos. Así conservarás la paz en tu corazón y harás algo en verdad efectivo para remediar los límites del prójimo. Que el Señor te asista.

Padre Natalio

13 feb. 2014

No me pidas demasiado, Señor


No me pidas demasiado, Señor


Porque  tengo miedo a perderte si,
en  el camino vislumbro piedras y encrucijadas.
Porque, mi vida, a veces cómoda y caprichosa,
se mueve más con los impulsos
del tic tac del mundo,
que con el agua de la fe.

No me pidas demasiado, Señor.
Porque, temo decirte que “te amo”,
cuando,  tal vez, sin quererlo o sabiendo,
me amo demasiado a mí mismo,
alejándome de ti y de tus mandatos.
Porque, diciéndote que “te quiero”,
me cuesta manifestar públicamente
que, tu camino y mi amistad contigo,
no siempre ha de estar lleno de aplausos,
ni reconocido por los poderes del mundo.

¡No me pidas demasiado, Señor!
Digo “creo en Ti” y miro hacia otro lado.
Proclamo “espero en Ti”,
y  me guío por otras estrellas.
Grito “eres lo más grande”,
y  te dejo, pequeño e insignificante, con mis obras.
Como Pedro, Señor,
yo te digo que tú eres el Hijo de Dios.
El que rompe los ruidos de los cañones, con tu paz.
El que resquebraja la violencia, con tu fraternidad.
El que dinamita el odio, con la fuente de tu amor.

Por eso, Señor, no me pidas demasiado.
Pero, ayúdame, a crecer en mi trato contigo.
A  descubrirte como la fuerza más poderosa.
Como  el Señor ante otras decenas de señores.
Como  lo más querido en mi vida y en mi corazón.
Amén.

P. Javier Leoz

11 feb. 2014

Mensaje del Papa Francisco en la XXII Jornada Mundial del Enfermo


Queridos hermanos y hermanas:
 
1. Con ocasión de la XXII Jornada Mundial del Enfermo, que este año tiene como tema Fe y caridad: «También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3,16), me dirijo particularmente a las personas enfermas y a todos los que les prestan asistencia y cuidado. Queridos enfermos, la Iglesia reconoce en vosotros una presencia especial de Cristo que sufre. En efecto, junto, o mejor aún, dentro de nuestro sufrimiento está el de Jesús, que lleva a nuestro lado el peso y revela su sentido. Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su oscuridad. De este modo, estamos frente al misterio del Amor de Dios por nosotros, que nos infunde esperanza y valor: esperanza, porque en el plan de Amor de Dios también la noche del dolor se abre a la luz pascual; y valor para hacer frente a toda adversidad en su compañía, unidos a Él.
 
2. El Hijo de Dios hecho hombre no ha eliminado de la experiencia humana la enfermedad y el sufrimiento sino que, tomándolos sobre Sí, los ha transformado y delimitado. Delimitado, porque ya no tienen la última palabra que, por el contrario, es la vida nueva en plenitud; transformado, porque en unión con Cristo, de experiencias negativas, pueden llegar a ser positivas. Jesús es el camino, y con su Espíritu podemos seguirle. Como el Padre ha entregado al Hijo por amor, y el Hijo se entregó por el mismo amor, también nosotros podemos amar a los demás como Dios nos ha amado, dando la vida por nuestros hermanos. La fe en el Dios bueno se convierte en bondad, la fe en Cristo Crucificado se convierte en fuerza para amar hasta el final y hasta a los enemigos. La prueba de la fe auténtica en Cristo es el don de sí, el difundirse del amor por el prójimo, especialmente por el que no lo merece, por el que sufre, por el que está marginado.
 
3. En virtud del Bautismo y de la Confirmación estamos llamados a configurarnos con Cristo, el Buen Samaritano de todos los que sufren. «En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). Cuando nos acercamos con ternura a los que necesitan atención, llevamos la esperanza y la sonrisa de Dios en medio de las contradicciones del mundo. Cuando la entrega generosa hacia los demás se vuelve el estilo de nuestras acciones, damos espacio al Corazón de Cristo y el nuestro se inflama, ofreciendo así nuestra aportación a la llegada del Reino de Dios.
 
4. Para crecer en la ternura, en la caridad respetuosa y delicada, nosotros tenemos un modelo cristiano a quien dirigir con seguridad nuestra mirada. Es la Madre de Jesús y Madre nuestra, atenta a la voz de Dios y a las necesidades y dificultades de sus hijos. María, animada por la Divina Misericordia, que en Ella se hace carne, se olvida de Sí misma y se encamina rápidamente de Galilea a Judá para encontrar y ayudar a su prima Isabel; intercede ante su Hijo en las bodas de Caná cuando ve que falta el vino para la fiesta; a lo largo de su vida, lleva en su Corazón las palabras del anciano Simeón anunciando que una espada atravesará su alma, y permanece con fortaleza a los pies de la Cruz de Jesús.
 
María sabe muy bien cómo se sigue este camino y por eso es la Madre de todos los enfermos y de todos los que sufren. Podemos recurrir confiados a Ella con filial devoción, seguros de que nos asistirá, nos sostendrá y no nos abandonará. Es la Madre del Crucificado Resucitado: permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena.
 
5. San Juan, el discípulo que estaba con María a los pies de la Cruz, hace que nos remontemos a las fuentes de la fe y de la caridad, al Corazón de Dios que «es Amor» (1 Jn 4,8.16), y nos recuerda que no podemos amar a Dios si no amamos a los hermanos. El que está bajo la cruz con María, aprende a amar como Jesús. La Cruz  es «la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos… La Cruz de Cristo invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda» (Via Crucis con los jóvenes, Río de Janeiro, 26 de julio de 2013).
 
Confío esta XXII Jornada Mundial del Enfermo a la intercesión de María, para que ayude a las personas enfermas a vivir su propio sufrimiento en comunión con Jesucristo, y sostenga a los que los cuidan. A todos, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, imparto de corazón la Bendición Apostólica.
 
Papa Francisco

LOS SIGNOS DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES



Lourdes propone también varios signos de Fe, como la luz, el agua, las peregrinaciones, la oración y la reconciliación ....


La oración.-
Todos los encuentros de la Virgen María con Bernardita se dan en un clima de oración: la señal de la cruz; el rezo del rosario que la Señora sólo desgrana sin pronunciar palabra; la insistencia de la Virgen de rezar por los pecadores .... La oración nos es un refugio que nos aleja de nuestros deberes, sino justamente un compromiso y una fuerza para cambiar el mundo.

Peregrinos de la fe.-
Multitudes de peregrinos acuden diariamente a los santuarios marianos dispersos por todo el mundo. Desde la Gruta de Lourdes, María nos invita a la peregrinación: “Vengan aquí en procesión ...”. Toda nuestra vida es un caminar con Cristo hacia el Padre. El cristiano no puede quedarse cómodo y egoísta; no puede encerrarse en sí mismo, tiene que caminar con sus hermanos. Como el pueblo de Dios en la Biblia, como María, como Jesús, como la Iglesia de todos los tiempos, estamos invitados a ser peregrinos, pueblo de hermanos en camino ...

Reconciliación.-
Como en Lourdes de Francia, también el Santuario de la Gruta es un lugar de reconciliación y de paz. A la invitación de la Virgen María que muchas veces pide “Penitencia”, una verdadera conversión de vida y de corazón. El sacramento de la Reconciliación, donde confesamos nuestras faltas, nos da el perdón y la paz con Dios y con los hermanos.



El agua de la vida.-
El agua es un signo sencillo y claro, de vida y de fecundidad. El agua común y corriente es de por sí un prodigio de vida, un símbolo de salud y pureza ... pero para los cristianos es también símbolo de Bautismo y de la vida nueva en Cristo. La invitación de la Virgen de Lourdes a beber y lavarse en el agua de la fuente, nos hace renovar nuestro deseo de vida nueva, nuestras promesas bautismales: aceptar que Jesús, la Vida verdadera, viva en nosotros.

La Luz de la Fe.-
Cuando un peregrino deja una vela encendida en un santuario es para simbolizar que deja su corazón delante del Señor y de la Virgen, y es un gesto muy delicado y respetable. Pero en la liturgia de la Iglesia el verdadero significado de las velas encendidas converge en el Cirio pascual, signo de Cristo Resucitado, que es la Luz del mundo. En el Bautismo se nos dio esta luz con las palabras “Recibe la luz de Cristo”, y a María le podemos pedir que nos ayude a acrecentar nuestra fe y a ser luz para los demás.

Los Pobres.-
La Virgen María se apareció en un lugar pobre, una gruta humilde que recordaba la del nacimiento del Niño Dios en la pobreza; se apareció a una niña pobre, recordando que el mensaje del Evangelio es buena noticia para los pobres. Toda la historia de las apariciones, es una historia de niños pobres, enfermos y necesitados ... y es por eso que los santuarios se transforman en lugares de solidaridad y esperanza. En este sentido también las promesas y ofrendas de los peregrinos tienen que poseer un carácter de entrega y agradecimiento a Dios y a la Virgen, pero también de comunión y solidaridad con los hermanos más pobres.


Los Enfermos.-
Bernardita fue una niña pobre y enferma. Por estas características todos los niños, los pobres y los enfermos pueden considerar al santuario de Lourdes como su casa.
Es por eso que el Papa, Juan Pablo II, ha querido proclamar el Día Mundial del Enfermo justamente en la fiesta de las apariciones de Lourdes el 11 de Febrero. También en el Santuario de la Gruta en Montevideo, se explicita este amor preferencial por los enfermos. Se reza y se intercede por los que no pueden venir y se reciben y bendicen a los que pueden acercarse.

La Cruz de Cristo.-
La Virgen María en sus apariciones a Bernardita hace la señal de la cruz. Ella participó y sigue participando de la obra de redención de su Hijo Jesús.
La imagen de Cristo, con sus brazos clavados, la cabeza inclinada, el Corazón abierto por la lanza, todo nos confirma que: “No hay AMOR más grande que dar la vida”.
Los peregrinos pasan unos instantes frente a la Cruz del Calvario para recobrar fuerza en su camino de fe y de amor. Al pie de la cruz, como María expresa su compromiso de querer participar con Cristo en la redención del mundo.

Una Promesa de Felicidad.-
Lourdes nos habla de felicidad. No la felicidad pasajera de quien vive en un mundo de fantasía, no la felicidad de las propagandas comerciales o de los poderosos de este mundo, sino la felicidad verdadera del Evangelio de Jesús. María participó de esta felicidad “por haber creído”, participó de las bienaventuranzas de su Hijo por ser pobre y humilde, recta y solidaria, hambrienta de justicia y de paz. María cantó esta felicidad en su canto hermoso, el Magníficat.
Cuando hacemos una promesa para pedir una gracia estamos deseando la felicidad y el bien.
Lejos de ser una pretensión sin méritos, las promesas deben manifestar la humilde postura del cristiano, que pone su vida y confianza en las manos del Padre Providente.


10 feb. 2014

Reflexión: Belleza y Fealdad

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Un día soleado, dos hermanas llamadas Belleza y Fealdad decidieron salir juntas a pasear.

Al pasar junto al río, sintieron deseos de tomar un baño, bajo el fuerte sol de verano; así que se despojaron de sus ropas y entraron lentamente a las aguas.

Juguetearon, salpicaron con sus saltos dentro del agua y rieron hasta ya
avanzada la tarde.

Al salir, se vistieron cometiendo una equivocación: Belleza se puso las ropas de Fealdad, y Fealdad se vistió con las ropas de Belleza ...

Hoy en día la gente sigue confundiéndolas ...


"La verdadera Belleza o Fealdad de una persona, 
se observa en su corazón"

Fuente: blogcatolicogotitasespirituales

8 feb. 2014

Recursos Catequesis Nuestra Señora de Lourdes

Breve historia para colorear de Nuestra Señora de Lourdes:






Me llaman loco…Reflexión

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Me llaman loco...

porque busco las estrellas 
en la noche, 
porque me gusta el invierno cuando pienso 
que nos trae la alegre primavera, 
porque lanzo mis rosas por el viento,
seguro de que llegarán a alguna parte...


Me llaman loco...

porque sonrío a los ancianos por la calle, 
porque corro con los niños cazando mariposas,
y jugando a ser libres y felices, 
porque grito con los gritos de los jóvenes 
y escribo en mi pancarta que "el amor es lo que importa".

Me llaman loco...
porque creo que es posible

que esta tierra sea hermosa, 

porque digo que los hombres son hermanos, 
porque tengo la certeza de que hay vida 
en el surco aparentemente muerto, 
porque tiendo la mano y me encuentro

con Alguien que es más grande 

que el vacío, la noche, el desencanto...

Me llaman loco... ¡No me importa!
Yo seguiré recogiendo amapolas en los campos 
cantando salmos a la vida, 
llorando cuando un niño se haga daño, 
esperando que los hombres sean buenos, 
creyendo, trabajando, 
amando, dando...

Me llaman loco...

De acuerdo. ¡Yo estoy loco!

Sólo me gustaría tener un compañero. 
Alguno de ustedes: 
¿se apunta a esta locura? 
Tal vez tú ya estés loco...

¿Caminamos unidos?

7 feb. 2014

Un juicio muy especial - Reflexión

 

Hoy te llevo conmigo a presenciar un juicio para que aprecies la calidad de un juez que resuelve un caso penoso con suma habilidad, con generosidad, y es capaz de involucrar a los curiosos, para que salgan de la audiencia con una memorable lección de ética.
En un despiadado día de invierno, un anciano tembloroso fue llevado ante los tribunales. Se le acusaba de haber robado un pan. Al ser interrogado, el hombre explicó al juez que lo había hecho porque su familia estaba muriéndose de hambre.
—La ley exige que sea usted castigado —declaró el juez—. Tengo que exigirle una multa de 50 pesos. Al mismo tiempo metió la mano en su bolsillo y dijo:
—Aquí tiene usted el dinero para pagar su multa. Y además —prosiguió el juez—, impongo una multa de 10 pesos a cada uno de los presentes en esta sala, por vivir en una ciudad donde un hombre necesita robar para poder sobrevivir. Pasaron una bandeja por el público, y el pobre hombre, totalmente asombrado, abandonó la sala con 500 pesos en su bolsillo.
Este juez que impuso una multa como castigo a los presentes, por vivir en una ciudad donde un hombre necesita robar para sobrevivir, te haga reflexionar sobre el deber de solidaridad que nos toca a todos. Jesús planteó este mismo problema en la parábola del buen samaritano. 

San Pedro lo recordaba a los primeros cristianos con estas palabras: 

“Vivan todos unidos, 
compartan las preocupaciones de los demás, 
ámense como hermanos, 
sean misericordiosos y humildes”. 

Que estos sentimientos te vuelvan activo en la caridad.

Padre Natalio

Frases sobre la amistad



Ninguna cualidad procurará a un hombre más amigos que la buena disposición para admirar las cualidades de los demás. 
(James Boswell)

Una amistad noble 
 es una obra maestra a dúo. 
(Paul Bourget)

La primera ley de la amistad 
consiste en pedir a los amigos cosas honestas, 
y hacer por los amigos cosas honestas. 
(Marco Tulio Cicerón)


El verdadero amigo 
se conoce en los peligros.
 (Marco Tulio Cicerón)

Haced bien a vuestros amigos y enemigos, 
porque así conservaréis los unos 
y os será posible atraer a los otros. (Cleóbulo)

Amigos son aquellos extraños seres 
que nos preguntan cómo estamos 
y se esperan a oír la contestación. (Cunninghan)

Amigos son los que en las prosperidades 
acuden al ser llamados 
y en las adversidades sin serlo. 
 (Demetrio I)

amistad y amor (335)

Un hermano puede no ser un amigo, 
pero un amigo será siempre un hermano. 
(Benjamín Franklin)

Tómate tiempo en escoger a un amigo, 
pero sé más lento aún en cambiarlo. 
(Benjamín Franklin)

Es amigo mío aquel que me socorre, 
no el que me compadece. 
(Thomas Fuller)

La peor moneda con que se puede pagar al amigo son los consejos; 
la única moneda buena son las ayudas. 
(Ferdinando Galiani)


Dedicamos más tiempo a hablar de nuestros enemigos 
que a hablar bien de nuestros amigos. 
(M. Lenoir)

Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores 
o reprueba mis desaciertos. 
(San Martín de Tours)

El hombre más rico del mundo 
no es el que conserva el primer dólar que ganó, 
sino el que conserva el primer amigo que tuvo.
 (Marta Mason)

La amistad es más difícil y más rara que el amor. 
Por eso hay que salvarla como sea. 
(Alberto Moravia)

Si alguien habla mal de tu amigo 
escúchale como si hablaran mal de ti. 
(Proverbio etíope)


El amigo verdadero no es aquel 
que te seca las lágrimas cuando lloras, 
sino el que hace todo lo posible 
para que no derrames ninguna. 
(Proverbio popular)

La amistad y la paz son las únicas cosas 
que crecen cuando las compartimos. 
(Proverbio popular)

Un amigo es aquel 
 que advierte siempre el momento 
en que se le necesita. 
(Jules Renard)

La concordia hace crecer la cosas pequeñas. 
La discordia destroza las grandes. 
 (Salustio)

Un amigo fiel es un refugio seguro, 
el que lo encuentra halla un tesoro. 
(Libro de Sirácida 6,14)

ositos con un corazón gigante

No abandones al viejo amigo, 
porque el nuevo no valdrá lo que él. 
El vino nuevo es el amigo nuevo, 
cuando se haga viejo 
lo beberás con placer. 
(Libro de Sirácida 9,10)

Si soportas los defectos del amigo sin corregirlos, 
los haces tuyos. 
(Publio Siro)

Procura conocerte, 
de seguro que te amarás menos; 
y a conocer a los demás, 
entonces los querrás más. 
(Paul-Jean Toulet)


Reprende al amigo en secreto 
y alábalo en público. 
(Leonardo da Vinci)



Fuente: blogcatolicogotitasespirituales
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