30 nov. 2012

Bellísima oración compuesta por el Siervo de Dios P. Tomás Morales para el tiempo de Adviento


Inmaculada Madre de Dios,
en la soledad de Nazaret,
 a solas con tu Tesoro...
adoras, amas, esperas.
Él en tu Sagrario virginal...
tus manos juntas en plegaria...
Un ardor divino da a tus latidos ritmo para dos corazones...
Flor de pureza, fragancia de lirio, amor intacto...
Contigo estoy solo, y espero...

Madre muda del Verbo que calla,
enséñame a desaparecer amando.
Aurora que anuncia el día.
Toda la tierra espera el Fruto deseado...
Pétalos  de corola estremecida, tus entrañas virginales...

Dios te salve, María...
Intercede por la Iglesia... salva al mundo...
Compadécete de la Juventud... ruega por tu Cruzada-Milicia...
Engendras a UNO solo y te haces Madre de la multitud.
Madre de la Unidad, intercede por nosotros.

Santa María del Adviento:
junto a ti, en  el Nazaret de la vida oculta...
Estudio, oración, entrega, trabajo, olvido...
Granos de incienso, silencio amoroso...
A todo lo que Él quiera responderé como Tú: Hágase...
Música callada, soledad sonora,...
Divino silencio preludio de eterna armonía...
Escucharé la voz que clama en el desierto...
Me anonadé tomando forma de Siervo...
He venido, Padre, a hacer tu Voluntad...
Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Único...
Y el Verbo se hizo carne...

Estampa Oración San Andrés Apóstol: 30 de Noviembre

Laudes para rezar por la mañana: ALFARERO DEL HOMBRE

 

Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, vigor, origen, meta
de los profundos ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.
 

No hay brisa si no alientas, monte si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:
tú, por la luz; el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra.
Amén.

29 nov. 2012

Reflexión para el Primer Domingo de Adviento 2012: Homilía de D. Javier Léoz

Comenzamos el adviento. Una herramienta espiritual que nos arregla, nos hace más permeables para celebrar de verdad y en profundidad la próxima Navidad.

-¿Deseamos salvación?
-¿La necesitamos?
-¿Siente el super-hombre actual, necesidad de ser salvado por alguien?

Miremos un poco alrededor de nosotros. Reflexionemos sobre el momento presente. ¿Acaso –en muchas situaciones que contemplamos y sabemos por los medios de comunicación social- o que vivimos en propia carne, no son reflejo de esa angustia, falta de aliento o de miedo por lo que se nos avecina? ¿Hay algo tan peligroso como el vacío del hombre que vaga sin sentido?
Nos hallamos en un momento incierto (no es necesario enumerar de nuevo los acontecimientos que nos preocupan) pero, el mundo, nosotros… necesitamos una palabra de esperanza. De Alguien que pueda levantarnos, sacudir nuestros miedos, ponernos de pie. Ese, sin duda alguna, es JESÚS.

            Los cristianos tenemos que estar atentos a la llegada del Señor. No podemos permitir que, Jesús, pase de largo. No podemos consentir que, el Señor, cuando nazca, nos encuentre tan desalentados por los acontecimientos que nos acosan. La Navidad, si colocamos en el centro a Cristo, nos traerá  un horizonte de paz y de optimismo, de salvación y de esperanza.

¿Nos ponemos de pie? ¿Nos ponemos de pie para ver por dónde llega Jesús? ¿Queréis que nos pongamos de pie para percibir por dónde nunca vendrá el Señor?


¡Adviento!
Necesitamos alejarnos un poco, de aquello que fascina nuestros sentidos pero que crea ansiedad en el corazón. No hay peor cosa que relajar de tal manera nuestra vida cristiana que (volviendo a lo de antes) pase el Señor, nazca el Señor y nos encuentre tan embobados por las apariencias o atenazados por tantos problemas… que no disfrutemos de su llegada.

¡Adviento!
No tenemos miedo a que el sol se venga sobre nuestras cabezas. No nos infunde temor, que la luna se resquebraje en dos. No temblamos por el hecho de que, las estrellas, olviden un día su fulgor….

Nuestras desconfianzas son distintas pero iguales en el fondo: la economía, el paro, la inseguridad ciudadana, la moral a la carta, el terrorismo, la frágil situación del mundo, la apatía o crítica  ante lo religioso, los conflictos sociales. ¿Acaso, todo esto, no necesita de una mano que nos ayude a reconducirlo? Jesús, nos da fuerzas para afrontar todos estos retos. Viene, debajo de su brazo, con el pan de la alegría, del amor, de la serenidad, de la fe. Nos invita a verle compartiendo nuestras luchas y dudas, incertidumbres y fracasos, desasosiegos y tristezas.
       No podemos vivir colapsados por las situaciones que nos toca vivir. No podemos cohibirnos por las dificultades o por los vicios a los que estamos enganchados. El Señor, en este primer domingo de adviento, nos invita a ponernos en pie. En marcha. En vigilancia activa.


¡Viene el Señor!
Y, si el Señor llega, es porque quiere compartir nuestra condición. Porque desea poner una luz en el fondo del túnel oscuro en el que se encuentra perdida gran parte de la humanidad.

¡Viene el Señor!
Y, si el Señor se presenta, es porque nos ve agobiados. A veces sin esperanza. Otras tantas… sin ilusión.

¡Viene el Señor!
Y, si el Señor se manifiesta, que por lo menos nos encuentre divisando (con la oración, la contemplación y la fe) el horizonte por donde Él sale a nuestro encuentro.


Frente al caos no caben los lamentos. Ante la dura realidad, Jesús es nuestra respuesta y nuestra esperanza.
En este Año Santo de la Fe mirando hacia Aquel que viene le decimos:

Señor;
merece la pena permanecer en pie por Ti, en Ti y contigo.
Haz que, cuando llegues, me encuentre –no solamente despierto-
sino contento de creer en Ti,
esperarte a Ti y renacer en Ti.


Reflexiones para los catequistas: Intenta aplicar a tu vida estas acciones de la Palabra


 
 EL CATEQUISTA VIVE Y SE ALIMENTA DE LA PALABRA DE DIOS
El catequista es aquel que 
vive y se alimenta de la Palabra de Dios
(Cf. Mt 4, 4).

Por eso:
  • No se contenta con leerla, sino que la medita asiduamente, extrayendo de ella lo mejor para ponerla en práctica (Cf. 1º SAT 1, 21-25 Mt 7, 21-27)
  • Está abierto a la Palabra dejando que llegue al fondo de corazón (Hb 4, 1-11)
  • Revisa su vida a la luz de la Palabra (Cf. 2ª Tm 3, 14-1)
  • Acepta la Palabra como norma y criterio de vida (Cf. Jn. 14, 23-24)
 
 

La Palabra, como la lluvia y la nieve, baja a la tierra…
¿llega la Palabra a tu persona, a tu vida?
¿o hace tiempo que no llueve?

 
La Palabra empapa la tierra…
¿empapa tu vida? ¿penetra en tu interior, llega hasta el corazón?
¿o es una lluvia superficial que se evapora rápidamente?
 

La Palabra fecunda…
¿sientes que las enseñanzas que descubres en la Biblia
te cambian la vida, te invitan a ser distinto,
a cambiar actitudes, valores?

 

La Palabra hace germinar…
Intenta recordar algún texto bíblico que
haya dejado una huella profunda en tu vida,
alguna enseñanza bíblica que haya germinado en tu interior.

 
La Palabra hace crecer la semilla…
¿eres semilla de la Palabra para los demás?
¿en tu tarea de catequista transmites amor e interés por la lectura bíblica?
¿tu testimonio es semilla para los otros?
Recuerda alguna persona que hayas conocido que fue para tí
una semilla de amor a la Palabra de Dios.
 

La Palabra es como el pan que alimenta…
¿tu misión de catequista es alimento para tu grupo de catequizando,
sean niños, jóvenes o adultos?
¿crees que verdaderamente tu tarea permite que la Palabra de Dios
vaya alimentando sus vidas?
¿cómo mejorar?

 

La Palabra es eficaz, cumple la misión que Dios le da…
Recuerda algún encuentro catequístico que te haya tocado animar
en el cual tu grupo se haya sorprendido con la Palabra de Dios,
o haya descubierto un mensaje profundo,
La Palabra es eficaz, y el buen Dios quiere que tú
la transmitas con fidelidad.
 
Autor: Marcelo A. Murúa
 Director de Buenas Nuevas
www.BuenasNuevas.com

Recursos Catequesis: Inmaculada Concepción

Busca las diferencias:

Colorea a Nuestra Madre Inmaculada Concepción:







Haz un lapicero para guardar tus lápices:




Marcapáginas de la Inmaculada Concepción:


Ficha para catequesis La Inmaculada Concepción:















Colorea a Santa Ana, la mamá de la Virgen María:








Colorea la Inmaculada Concepción:




Tarjetas de la Virgen María:






Fuente: http://elrincondelasmelli.blogspot.com.es


Estudiamos el cuadro del pintor Francinco Zurbarán: "La Inmaculada Concepción":

Estampa Oración Santa Lucía: 13 de Diciembre

Recursos catequesis Santa Lucía

Breve historia para catequesis de Santa Lucía:



Colorea a Santa Lucía:









Fuente: http://relizaratan.blogspot.com.es



Fuente: google

28 nov. 2012

Estampa Oración Santa Catalina de Labouré: 27 de Noviembre

Diez preguntas que Dios no te contestará

 
1. Dios no te preguntará qué modelo de coche usabas…
Te preguntará a cuántas personas llevaste.


2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa…
Te preguntará a cuántos recibiste en ella.


3. Dios no te preguntará la marca de la ropa que usas…
Te preguntará, a cuántos ayudaste a vestirse.


4. Dios no te preguntará cuál era tu sueldo…
Te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.


5. Dios no te preguntará cuál era tu título…
Te preguntará si hiciste tu trabajo, dando lo mejor de tus capacidades.


6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías…
Te preguntará cuántos te consideraban su amigo.


7. Dios no te preguntará en qué lugar vivías…
Te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.

Recetas de cocina

8. Dios no te preguntará el color de tu piel…
Te preguntará si te importó el color de la de los demás.


9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscarle…
Te dirá lo feliz que está de que lo hayas hecho.


10. Dios no te preguntará que religión profesabas…
Te preguntará, Por qué no le abriste tu corazón.



26 nov. 2012

Si crees que lo sabes todo, es difícil aprender algo

Escuché a un hombre de Montaña decir, “Si crees que lo sabes todo, es difícil aprender algo”.
Todos tenemos nuestra manera de pensar, maneras arraigadas en nosotros desde el nacimiento. De hecho, desarrollamos autopistas neurológicas que nos dificultan aún mas el pensar diferente.
De igual manera, nuestras creencias son arraigadas en nosotros. Hacemos las cosas de cierta manera, creemos ciertas cosas y en cierto sentido, sabemos lo que sabemos.
El pensar cosas nuevas, el creer en nuevas cosas y aprender nuevas cosas, todas requieren de una acción intencional de nuestra parte.
El libro de Hebreos fue escrito por un grupo de gente que tenía arraigadas profundas maneras de pensar y de creer. Ellos tenían miles de años de generaciones y cientos de años de tradiciones que definían quienes ellos eran.
Jesús redefinió mucho de eso y en el libro de Hebreos leemos muchas explicaciones y enseñanzas sobre como todo se une. Algunas personas pudieron aprender y reestructurar sus paradigmas, pero otros no. Los que pensaron, “ya lo sé todo” se perdieron del regalo mas grande, una relación sin obstáculos con su creador.
Yo sé que a veces es difícil aprender cosas nuevas. No sé si es por miedo a fracasar, por orgullo o simplemente ignorancia, lo que nos impide.
Todos tratamos con esto en algún nivel. Todos, en algún momento pensamos, “Ya sé cómo hacer esto”, o “Sé más que aquella persona, entonces por qué me está enseñando?” Cuando pensamos así, nos perdemos mucho.
Hoy, no actúes como si lo supieses todo. Cuando se te presenta la oportunidad de aprender, cierra tu boca, escucha y aprende.
Dios quiere cultivar en ti una persona dinámica, pero eso exige que aprendas y desarrolles. No estoy diciendo que no sabes nada, pero si sé que no lo sabes todo.
Robert & Rebecca Vander Meer

Gracias Ana y María del Valle por compartir tantas reflexiones con nosotros. ¡Feliz Adviento!

Recursos Catequesis San Francisco Javier

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