31 ago. 2012

Lo bello de la vida


Lo bello de la vida 
es saber vivirla.

Vive cada instante de tu vida, con intensidad, 
con amor, sin razón ni medida, 
solamente vive a plenitud cada momento 
que la vida te ofrece.

Si te pone pruebas, supéralas, 
es un reto, pero disfruta al superarlas 
y alcanza tus metas sin miedo, 
sin rendirte. 
Porque el fuerte lucha jamás se rinde.

 
Si tropiezas y caes, 
levántate no te des por vencido antes de empezar, 
y si volvieras a tropezar y de nuevo caer, 
levántate con más ímpetu 
y más fuerzas de luchar que antes.
No hay obstáculos que no se puedan vencer.

Hazte grande ante la adversidad, 
superarlo está en ti.
No te afanes a lo material, 
es necesario, pero no imprescindible.

Vive con humildad esto, 
te hará grande ante los demás.
Da todo cuanto puedas sin esperar nada a cambio, 
pero hazlo que salga de tu corazón, 
nada impuesto es bueno. 
La vida te sabrá recompensar.



 
Vive con sencillez 
no hagas alarde de lo que eres o posees, 
has sido bendecido por Dios al obtenerlo. 
No hagas leña del árbol caído. 
Ten presente que en algún momento de la vida, 
tal vez hayas estado o puedes estar 
en las mismas condiciones.

No permitas en tu vida, la mediocridad, 
ni la hipocresía, 
son sentimientos vanos y bajos, 
que solo conllevan a la tristeza, 
la amargura y la soledad.

Aleja de ti los malos pensamientos, 
la rabia, la venganza, la envidia, 
la soberbia y la mentira, 
corroen tu alma y dañan tu corazón.



Abre tu corazón al amor y al perdón, 
esto te hará libre 
y dejará fluir la nobleza 
que habita en él.

“Vive a plenitud cada instante de tu vida, 
sin tener presente el ayer, 
sin pensar en el mañana, 
solo vive hoy cada momento 
que la vida te regala”

“Porque la vida es bella, y vale la pena vivirla”.

 http://peque-semillitas.blogspot.com.es/

30 ago. 2012

No te detengas


No dejes que termine el día 
sin haber crecido un poco, 
sin haber sido feliz, 
sin haber aumentado tus sueños. 

No te dejes vencer por el desaliento. 
No permitas que nadie 
te quite el derecho a expresarte, 
que es casi un deber. 

No abandones las ansias 
de hacer de tu vida algo extraordinario. 

No dejes de creer que las palabras y las poesías 
sí pueden cambiar el mundo. 

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. 
Somos seres llenos de pasión. 

La vida es desierto y oasis. 
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, 
nos convierte en protagonistas 
de nuestra propia historia. 

Aunque el viento sople en contra,
 la poderosa obra continúa: 
Tú puedes aportar una estrofa. 

No dejes nunca de soñar,
 porque en sueños es libre el hombre. 

No caigas en el peor de los errores: 
el silencio. 
La mayoría vive en un silencio espantoso. 

 
No te resignes. 
Huye. 
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta. 

Valora la belleza de las cosas simples. 
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, 
pero no podemos remar 
en contra de nosotros mismos. 
Eso transforma la vida en un infierno. 

Disfruta del pánico 
que te provoca tener la vida por delante. 
Vívela intensamente, sin mediocridad.


Piensa que en ti está el futuro 
y encara la tarea con orgullo y sin miedo. 

Aprende de quienes puedan enseñarte. 
Las experiencias de quienes nos precedieron 
 de nuestros "poetas muertos", 
te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros: 
Los "poetas vivos". 
No permitas que la vida te pase a ti 
sin que la vivas ...

 Walt whitman 

La sopa de piedras - Reflexión


Hubo una vez, hace muchos años, un país que acababa de pasar una guerra muy dura. Como ya es sabido las guerras traen consigo rencores, envidias, muchos problemas, muchos muertos y mucha hambre. La gente no puede sembrar, ni segar, no hay harina ni pan.

Cuando este país acabó la guerra y estaba destrozado, llegó a un pueblecito un soldado agotado, harapiento y muerto de hambre. Era muy alto y delgado.


Hambriento llegó a una casa, llamó a la puerta y cuando vio a la dueña le dijo:

-Señora, ¿No tenéis un pedazo de pan para un soldado que viene muerto de hambre de la guerra?

Y la mujer le mira de arriba a bajo y responde:

-Pero, ¿Estás loco? ¿No sabes que no hay pan, que no tenemos nada? ¡Cómo te atreves!

Y a golpes y a patadas lo sacó fuera de la casa.

Pobre soldado. Prueba fortuna en una y otra casa, haciendo la misma petición y recibiendo a cambio peor respuesta y peor trato.


El soldado casi desfallecido, no se dio por vencido. Cruzó el pueblo de cabo a rabo y llegó al final, donde estaba el lavadero público. Halló unas cuantas muchachas y les dijo:

-¡Muchachas! ¿No habéis probado nunca la sopa de piedras que hago?

Las muchachas se mofaron de él diciendo:

-¿Una sopa de piedras? No hay duda de que estás loco.

Pero había unos niños que estaban espiando y se acercaron al soldado cuando éste se marchaba decepcionado.

-Soldado, ¿te podemos ayudar? Le dijeron.

-¡Claro que sí! Necesito una olla muy grande, un puñado de piedras, agua y leña para hacer el fuego.


Rápidamente los chiquillos fueron a buscar lo que el soldado había pedido. Encienden el fuego, ponen la ola, la llenan de agua, lavan muy bien las piedras y las echan hasta que el agua comenzó a hervir.

-” ¿Podemos probar la sopa?” preguntan impacientes los chiquillos.

-¡Calma, calma!.

El soldado la probó y dijo:

-Mm… Ah¡Qué buena, pero le falta una pizquita de sal!

-En mi casa tengo sal -dijo un niño. Y salió a por ella. La trajo y el soldado la echó en la olla.

Al poco tiempo volvió a probar la sopa y dijo:

-Mm… ¡qué rica! Pero le falta un poco de tomate.

Y un niño que se llamaba Luis fue a su casa a buscar unos tomates, y los trajo enseguida.

En un periquete los niños fueron trayendo cosillas: patatas, lechuga, arroz y hasta un trozo de pollo.

La olla se llenó, el soldado removió una y otra vez la sopa hasta que de nuevo la probó y dijo:

-Mm… es la mejor sopa de piedras que he hecho en toda mi vida. ¡Venga, venga, id a avisar a toda la gente del pueblo que venga a comer! ¡Hay para todos! ¡Que traigan platos y cucharas!


Repartió la sopa. Hubo para todos los del pueblo que avergonzados reconocieron que, si bien era verdad que no tenían pan, juntos podían tener comida para todos.

Y desde aquel día, gracias al soldado hambriento aprendieron a compartir lo que tenían.

Jesús dijo:

“Mas bienaventurado es dar que recibir”
(Hechos 20:35)


¡Gracias María del Valle y Alicia por enviarnos esta reflexión para que aprendamos a compartir!

Se busca un Santo: Tú, sí tú.



        Perdóname, Señor, que venga a molestarte, pero se me acaba de ocurrir una idea:

        Dicen que tienes necesidad de un Santo y pienso que tal vez podría servirte yo...

        Vengo, pues, a ofrecerme para tal empleo; creo que podría cumplir bien esa ocupación.

        A pesar de lo que digan, el mundo está lleno de personas perfectas.

        Hay muchos que te ofrecen tantos sacrificios que, para que no te equivoques al contarlos, los marcan con pequeñas cruces en un
        cuadernillo. A mí, la verdad, no me gustan los sacrificios, me fastidian enormemente...

        Lo que te he dado, Señor, Tú sabes bien que lo has cogido Tú mismo sin pedirme permiso y, lo más que yo he hecho, ha sido no protestar...

        Hay también otros que se corrigen de un defecto por semana y ¡claro! serán forzosamente perfectos al cabo de un trimestre.

        Pero yo no tengo suficiente confianza en mí para hacer eso, ¿quién sabe si perseveraré al cabo de la primera semana?
        ¡Soy tan impulsivo, Dios mío!

Por eso, prefiero quedarme con mis defectos, aunque usándolos lo menos posible...

        Las personas perfectas tienen tantas cualidades, que no hay sitio en su alma para otra cosa y por lo tanto nunca llegarán a ser Santos.
 
Además, tampoco tienen ganas de serlo por miedo a faltar a la humildad.

        Pero un Santo, Señor, yo creo que es ser un vaso vacío, que Tú llenarás de tu gracia, con el amor que desborda tu Corazón, con la santidad de los Tres...

        Mira, Señor, que yo soy eso: un vaso vacío, sin nada; sólo hay un poco de fango estancado en el fondo y no está muy limpio, ya lo sé...

        Pero seguro que ahí arriba Tú tienes algún detergente celestial! y además, ¿para qué serviría el Agua de tu Costado sino para lavarlo antes de usarlo?

        Pero si tampoco Tú quieres de mí, Señor, no insistiré...


        Piensa, sin embargo, en mi propuesta, que va en serio.


        Cuando vayas a tu bodega a sacar el vino de tu amor, acuérdate que, en cierto lugar de la tierra, tienes un pequeño vaso a tu disposición.

        Y  YO... ¿QUÉ HAGO?


Fuente: http://blogcatolicogotitasespirituales.blogspot.com.es/

Estampas Oraciones de Santa Tecla: 30 de agosto






Dios Todopoderoso, concédenos la fortaleza en la adversidad que le concediste a santa Tecla, para que podamos ser testigos en medio de un mundo descreído y alejado de Ti.

Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor.

Amén.

29 ago. 2012

La importancia de querer avanzar en nuestra vida...: ¿Por qué hago lo que hago?


"Es más fácil desintegrar un átomo que un pre-concepto” - Albert Einstein.
Ésta es una pregunta que muchas personas se han hecho alguna vez en la vida, comienzan a cuestionarse si podría hacerlo de otra manera y surge lo que se llama “paradigma”. Quizás para muchos es un término nuevo, más sin embargo vivimos con muchos paradigmas.

Un paradigma es un modo de ver la realidad, que nos sirve de marco o modelo de referencia. Stephen Covey en su libro de Los 7 Hábitos dice que: 

“El modo en que vemos las cosas (paradigmas) es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos. Todos pensamos que vemos las cosas como son, que somos objetivos, pero no es así. Vemos el mundo no como es, sino como somos nosotros”. 


Es decir que veo el mundo de acuerdo a como soy, o de acuerdo a lo que yo piense de mí. ¿Qué pienso de mí? ¿Pienso que soy un ganador en la vida o un perdedor? De acuerdo a lo que yo piense de esa manera voy a actuar.

Tenemos muchos paradigmas, inclusive hasta para relacionarnos con Dios, que no nos permiten alcanzar nuestro potencial y mucho menos disfrutar la vida a plenitud.

Hace siglos se pensaba que la Tierra era el centro del universo, que todo giraba alrededor de la Tierra luego se descubrió que era al contrario que giraba alrededor del Sol. 

Un paradigma que se rompió era que para ser salvo había que ser bueno, y Jesús quien es un excelente maestro rompe el paradigma y le dice al ladrón que estaba a su izquierda que hoy estaría en el paraíso. Para ser salvo solo hay que ¡creer en Jesús quien es el camino, la verdad y la vida!


¿Cuáles son los paradigmas que tienes acerca de ti?

Algunos de lo más comunes son:

“No puedo cambiar”
 “No puedo lograrlo”
 “Funciona para otros pero para mí”
 “Soy torpe”
 “Soy un fracasado”…

Hoy es un buen día para romper con los paradigmas que hay en tu vida. Tú puedes elegir cambiar hoy y comenzar de nuevo a vivir.

Hay una reflexión que muchos conocen y es la de los cinco monos, que ilustra muy bien esto acerca de los paradigmas.


Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros le golpeaban, hasta que llegó un momento en que ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación de las bananas. 

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos, y lo primero que hizo el nuevo individuo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le propinaron una gran paliza. 

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el porqué de tales palizas. 

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear. El cuarto y finalmente el quinto de los veteranos fueron sustituidos. Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si les preguntásemos a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con seguridad la respuesta sería: 

“No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así".

Quizás te has dado cuenta que si sigues haciendo las cosas de la misma manera vas a obtener los mismos resultados. ¿Qué vas a hacer para obtener nuevos resultados? ¿Qué vas a hacer hoy para cambiar tus paradigmas?


Hoy es tiempo de dejar de hacer las cosas porque siempre se han hecho así. Es tiempo de soltar lo viejo de tu vida que ha sido estorbo, como malos hábitos, malas costumbres, malos pensamientos acerca de ti. Es tiempo de vestirte de lo nuevo aprender buenos hábitos, desarrollar conducta ejemplar en el matrimonio, hogar, trabajo o negocio, es tiempo de vivir en libertad y no en esclavitud. Alguien dijo que para Dios fue más fácil libertar a su pueblo de la esclavitud de Egipto que de la esclavitud de sus mentes.

¿Cómo son tus pensamientos?

Rompe con los paradigmas que hay en tu vida, Dios no hizo de ti un mono, Él te hizo a su imagen y semejanza. Él te hizo un ganador o ganadora!


Pedro Sifontes
¡Gracias a Ana y a María del Valle por enviarnos esta reflexión educativa para nuestras vidas!

Siete hábitos diarios para las personas que deseen ser Santas


El primer hábito es el ofrecimiento 
del día por la mañana 

Cuando te arrodillas y, utilizando tus propias palabras o una fórmula, ofreces todo tu día a la gloria de Dios. Lo que no es simple es lo que sucederá antes del ofrecimiento. Véncete cada día desde el primer momento, levantándote en punto, a la hora fija, sin conceder ni un minuto a la pereza. 

Si con la ayuda de Dios te vences, tendrás mucho adelantado para el resto de la jornada. 



El segundo hábito es por lo menos 
quince minutos de oración en silencio

¿Quién no desea pasar más tiempo con tan excelente compañía? La oración es una conversación uno a uno, directa con Jesucristo, preferentemente frente al Santísimo Sacramento en el Sagrario. Ésta es tu hora de la verdad o tu momento superior. 

Si lo deseas puedes abrirte y hablar acerca de lo que está en tu mente y en tu corazón. Al mismo tiempo adquirirás el hábito de escuchar cuidadosamente y meditar como otra María (Lc. 10.38-42) para ver qué es lo que Jesús te está pidiendo y qué te quiere dar. 

Es aquí que nosotros comprendemos su dicho:

 "Sin Mí, nada pueden hacer". 


El tercer hábito son quince minutos
 de lectura espiritual 

Consistirá en unos pocos minutos de sistemática lectura del Nuevo Testamento, para identificarnos con la Palabra y acciones de nuestro Salvador. 

El resto del tiempo en un libro clásico de espiritualidad católica recomendado por tu director espiritual. 

En cierto sentido, es el más práctico de nuestros hábitos porque a través de los años leeremos varias veces la vida de Cristo y adquiriremos la sabiduría de los santos y de la Iglesia junto con la lectura de docenas de libros, los cuales enriquecerán nuestro intelecto. También podremos poner las ideas allí expresadas en acción. 


El cuarto hábito es participar 
en la Santa Misa 
y recibir la Santa Comunión 
en estado de gracia

Éste es el hábito más importante de todos los siete. Ella debe estar muy en el centro de nuestra vida interior y consecuentemente de nuestro día. 

Éste es el acto más íntimo, posible del hombre. Encontramos a Cristo vivo, participamos en la renovación de Su sacrificio por nosotros y nos unimos a su cuerpo y alma resucitado. 

Como el papa Juan Pablo II dijo en su Exhortación Apostólica Ecclesia in America:

"La Eucaristía es el centro viviente 
y eterno centro alrededor del cual la comunidad entera de la Iglesia se congrega".


El quinto hábito es rezar 
cada día al mediodía 
el Angelus o Regina Coeli 

Invocando a Nuestra Santísima Madre de acuerdo al tiempo litúrgico. Ésta es una costumbre católica que se remonta a muchos siglos. 

Éste es un hermoso modo de honrar a Nuestra Señora por un momento. Como niños recordamos a Nuestra Madre durante el día y meditamos sobre la Encarnación y Resurrección de Nuestro Señor, el cual da sentido a toda nuestra existencia. 



El sexto hábito también 
es Mariano. El rezo del 
Santo Rosario cada día.

La meditación de los misterios, los cuales versan sobre la vida de Nuestro Señor y Nuestra Señora. Es un hábito que, una vez adquirido es difícil abandonar.

Junto con la repetición de las palabras de amor a María y el ofrecimiento de cada decena por nuestras intenciones, nosotros tomamos un atajo hacia Jesús el cual pasa a través del corazón de María. Él no puede rechazar nada de Ella. 


El séptimo hábito es un breve examen
de conciencia por la noche 
antes de ir a la cama

Te sientas, pides luces al Espíritu Santo y por varios minutos revisas tu día en presencia de Dios preguntándote si te has comportado como un hijo de Dios en el hogar, en el trabajo, con tus amigos.

También puedes hacer una rápida mirada para ver si has sido fiel en los hábitos diarios que hemos discutidos en este artículo. 

Luego haces un acto de gratitud por todo lo bueno que has hecho y recibido, y un acto de contricción por aquellos aspectos en los que voluntariamente has fallado. 

Si una persona honestamente mirase su día, no importa cuán ocupado esté, puede frecuentemente encontrar que usualmente mal gasta un poco de tiempo cada día.  

Sé honesto contigo y con Dios. Estos hábitos, vividos bien, nos capacitan para obedecer la segunda parte del gran mandamiento amar a los otros como a nosotros mismos. 

Estamos en la tierra como estuvo el Señor "para servir y no para ser servido". Esto sólo puede ser alcanzado junto a nuestra gradual transformación en otro Cristo a través de la oración y los sacramentos. Viviendo estos siete hábitos llegaremos a ser personas santas y apostólicas, gracias a Dios. Ten por seguro que, cuando caigamos en algo grande o pequeño, siempre tendremos un Padre que nos ama y espera en el Sacramento de la Penitencia y la devota ayuda de nuestros sacerdotes para que volvamos a nuestro curso correcto.

28 ago. 2012

Martirio de San Juan Bautista


El evangelio de San Marcos nos narra de la siguiente manera la muerte del gran precursor, San Juan Bautista: "Herodes había mandado poner preso a Juan Bautista, y lo había llevado encadenado a la prisión, por causa de Herodías, esposa de su hermano Filipos, con la cual Herodes se había ido a vivir en unión libre. Porque Juan le decía a Herodes: "No le está permitido irse a vivir con la mujer de su hermano". Herodías le tenía un gran odio por esto a Juan Bautista y quería hacerlo matar, pero no podía porque Herodes le tenía un profundo respeto a Juan y lo consideraba un hombre santo, y lo protegía y al oírlo hablar se quedaba pensativo y temeroso, y lo escuchaba con gusto".

"Pero llegó el día oportuno, cuando Herodes en su cumpleaños dio un gran banquete a todos los principales de la ciudad. Entró a la fiesta la hija de Herodías y bailó, el baile le gustó mucho a Herodes, y le prometió con juramento: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".

La muchacha fue donde su madre y le preguntó: "¿Qué debo pedir?". Ella le dijo: "Pide la cabeza de Juan Bautista". Ella entró corriendo a donde estaba el rey y le dijo: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja, la cabeza de Juan Bautista".

El rey se llenó de tristeza, pero para no contrariar a la muchacha y porque se imaginaba que debía cumplir ese vano juramento, mandó a uno de su guardia a que fuera a la cárcel y le trajera la cabeza de Juan. El otro fue a la prisión, le cortó la cabeza y la trajo en una bandeja y se la dio a la muchacha y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse los discípulos de Juan vinieron y le dieron sepultura (S. Marcos 6,17).

Herodes Antipas había cometido un pecado que escandalizaba a los judíos porque esta muy prohibido por la Santa Biblia y por la ley moral. Se había ido a vivir con la esposa de su hermano. Juan Bautista lo denunció públicamente. Se necesitaba mucho valor para hacer una denuncia como esta porque esos reyes de oriente eran muy déspotas y mandaban matar sin más ni más a quien se atrevía a echarles en cara sus errores.

Herodes al principio se contentó solamente con poner preso a Juan, porque sentía un gran respeto por él. Pero la adúltera Herodías estaba alerta para mandar matar en la primera ocasión que se le presentara, al que le decía a su concubino que era pecado esa vida que estaban llevando.

Cuando pidieron la cabeza de Juan Bautista el rey sintió enorme tristeza porque estimaba mucho a Juan y estaba convencido de que era un santo y cada vez que le oía hablar de Dios y del alma se sentía profundamente conmovido. Pero por no quedar mal con sus compinches que le habían oído su tonto juramento (que en verdad no le podía obligar, porque al que jura hacer algo malo, nunca le obliga a cumplir eso que ha jurado) y por no disgustar a esa malvada, mandó matar al santo precursor.

Este es un caso típico de cómo un pecado lleva a cometer otro pecado. Herodes y Herodías empezaron siendo adúlteros y terminaron siendo asesinos. El pecado del adulterio los llevó al crimen, al asesinato de un santo.

Juan murió mártir de su deber, porque él había leído la recomendación que el profeta Isaías hace a los predicadores: "Cuidado: no vayan a ser perros mudos que no ladran cuando llegan los ladrones a robar". El Bautista vio que llegaban los enemigos del alma a robarse la salvación de Herodes y de su concubina y habló fuertemente. Ese era su deber. Y tuvo la enorme dicha de morir por proclamar que es necesario cumplir las leyes de Dios y de la moral. Fue un verdadero mártir.

Una antigua tradición cuenta que Herodías años más tarde estaba caminando sobre un río congelado y el hielo se abrió y ella se consumió hasta el cuello y el hielo se cerró y la mató. Puede haber sido así o no. Pero lo que sí es histórico es que Herodes Antipas fue desterrado después a un país lejano, con su concubina. Y que el padre de su primera esposa (a la cual él había alejado para quedarse con Herodías) invadió con sus Nabateos el territorio de Antipas y le hizo enormes daños. Es que no hay pecado que se quede sin su respectivo castigo.


Fuente: Catholic.net

Recursos catequesis: Conocemos los Apóstoles

Cartel de los Apóstoles de Jesús:


Carteles de los Apóstoles con un resumen de sus vidas:
















Colorea  escenas de Jesús con los Apóstoles:









Sopa de letras: Encuentra los nombres de los Apóstoles de Jesús
Crucigrama de los Apóstoles de Jesús:



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